Instituto Miguel Ángel

Valores

SERVICIO: El valor del servicio es una oportunidad de ejercer un poder, que nace de la propia persona y que puede aplicarse en los diversos ámbitos de la vida. Éste puede ser depositado de una manera directa o indirecta y su presencia puede ser transitoria o permanente, ésto irá de acuerdo a las características y necesidades de los demás. Teniendo como consecuencia un enriquecimiento de los propios valores y por tanto del propio desarrollo como persona, ya que ésta ejerce su propia capacidad de auto trascendencia (puesto que depende de tí). Lo que requirió tu sentido de observación y atención hacia las necesidades de uno mismo y por tanto la de los demás.

Recordando que ello, es la extensión de la capacidad de uno mismo, por ello, requiere un esfuerzo constante, reflexionando en qué situaciones puede uno dar más de si mismo, sin embargo, también se debe de reconocer los sentimientos y actitudes que en ocasiones se vuelven un obstáculo, que suelen impedir el ejercicio del valor del servicio, asumiendo que la relación entre los seres humanos no debe ser de dominación, sino de servicio.

Una herramienta que favorece este proceso sin duda, es la identificación y reconocimiento de las cualidades personales, que te permitirán desarrollar una actitud de servicio ante ti y ante los demás en un contexto de relaciones accesibles, flexibles y de fraternidad.

SOLIDARIDAD: En términos de ciudadanía, entendemos que la solidaridad se refiere a los lazos sociales que unen a los miembros de una sociedad entre sí. De este modo, la solidaridad es el valor que consiste en mostrarse unido a otras personas o grupos, compartiendo sus intereses y sus necesidades.

La solidaridad es más que una actitud, la solidaridad trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, etc. para desarrollarse en las personas de todos los rincones del mundo, ya que nunca, como ahora, se tiene conciencia de formar parte de la aldea global.

RESPETO: Supone reconocer al otro en su alteridad y percibir su valor intrínseco. El respeto incondicional a todo ser vivo, y de un modo particular al ser humano.

SENCILLEZ: La sencillez es un valor que nos enseñará a crecer como personas, ayuda a ser felices, a compartir y a ser totalmente desinteresados para poder cuidar de los demás.

RESPONSABILIDAD: Es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, siempre en el plano de lo moral. Una vez que pasa al plano ético (puesta en práctica), persisten estas cuatro ideas para establecer la magnitud de dichas acciones y afrontarlas de la manera más prepositiva e integral, siempre en pro del mejoramiento laboral, social, cultural y natural

HONESTIDAD: Es una cualidad de calidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad (decir la verdad), de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Se trata de vivir de acuerdo a como se piensa y se siente. En su sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo.

Son valores imprescindibles para los hombres y mujeres de hoy. Estos valores exigen un aprendizaje por parte de todos/as cuantos están descubriéndose como miembros de la gran familia CCVI, como un derecho y un deber de todos/as, aún por descubrir y ser practicados incondicionalmente.

¿CÓMO VAMOS A TRABAJAR?

  • Por medio de talleres, donde se crea, se diseña y se construye, se elabora, se enjuicia y se concluye en una actividad, tema o situación.
  • Trabajar en un taller es una experiencia colectiva que involucra a un grupo de participantes.
  • La coordinación entre asesores y participantes es indispensable para efectuar las actividades que nos ayuden a resolver adecuadamente necesidades y que, partiendo de la experiencia, logremos obtener un resultado, utilizando diversos materiales y herramientas.

UN TALLER:

  • Parte de una necesidad y de las experiencias vividas de los participantes.
  • Desarrolla habilidades.
  • Es colectivo y participativo en prácticas concretas.
  • Refleja una concepción de la condición humana.
  • Se adapta a las circunstancias del contexto y las posibilidades materiales y temporales.
  • Toma en cuenta la subjetividad de los participantes (su sentir, su pensar, su entender), como un integrante de la práctica educativa.
  • En la creación de un taller, se combinan por lo menos tres elemento fundamentales:
    • A) una metodología de acción: en la que se aplican técnicas, se recrean dinámicas participativas y se facilita la investigación de campo y análisis documental.
    • B) un lugar de trabajo: donde se desarrollan múltiples actividades, que conduzcan a los participantes al logro de objetivos concretos en un tiempo determinado.
    • C) una propuesta de sistematización del proceso educativo: con la participación activa de todos los integrantes del grupo, donde debe unirse la teoría con la práctica, para poder producir algo concreto.

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